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domingo, 26 de enero de 2014

EN LA CALLE ES MÁS LEGITIMA LA DEMOCRACIA, QUE LA ALCANZADA POR LAS PAPELETAS EN LAS URNAS….

Cuando la propiedad se acumula en unas pocas manos, acaba por serles arrebatada. Y el hecho que siempre acompaña: cuando hay una mayoría que tiene hambre y frío, tomará por la fuerza lo que necesita. Y el pequeño hecho evidente que se repite a lo largo de la historia: el único resultado de la represión es el fortalecimiento y la unión de los reprimidos. El pueblo no tiene miedo, porque también se lo han robado, por eso vemos la calles manifestaciones por el descontento y por la miseria. Así tenemos, el Gomonal en Burgos (sinónimo de resistencia), las huelgas de basuras en Alicante, los preferentitas de Bankia, etc.

Nos han robado hasta la democracia. No voy a entrar en el enfrentamiento que hizo Montesquieu y Rousseau sobre la democracia, pero para éste último decía que “era imposible la democracia en una sociedad donde unos pocos tuvieran demasiado y muchos carecieran de todo”.

Por eso, hemos llegado por las evidentes injusticias y el abandono de los derechos sociales a poder afirmar que las llamadas democracias representativas son una farsa que es necesario desmontar. Pero el sistema actual se blinda para seguir manteniendo la farsa, es mucho más rentable para poder mantenerse en el poder. De ahí, que no se aprueben jamás leyes que obliguen a los gobernantes a cumplir las promesas que un día presentaron para ser elegidos. Y de aquí nos viene que son los mercados (que no tienen derecho al voto) los que nos exigen tomar medidas tan drásticas y marcarnos el camino. Pero, ¿en donde están los delincuentes que han robado los derechos y las oportunidades del pueblo?. ¿En manos de quienes están el dinero del rescate bancario? ¿Por qué se unen los Ministros de Hacienda, Justicia, Interior y el Fiscal General para salvar a la Infanta? ¿No somos todos iguales ante la ley, o es también una farsa que hay que seguir manteniendo? ¿Y por qué no están en la cárcel  los corruptos y los incumplidores de programas?. Por eso creo que la verdadera democracia está en la calle y no en los políticos, pues en ellos no residen la legitimidad democrática (si la formal, la que obtienen con un grado de participación pobre en las urnas), pero no la moral, ya que ésta se encuentra en la calle, en el pueblo.

Recordemos que ha habido elecciones al Parlamento Europeo que no han conseguido, el algunos países, llegar a una participación del 20% del censo electoral. Es decir, los gobernantes se aúpan al poder con el apoyo de menos de uno de cada  cinco electores. ¿Es justo esta representación de nuestros políticos?.

Oír decir tan simplemente por el Presidente del Gobierno, de que debemos comprender que el Rey es una persona, que es un ser humano, y ¿que son el resto de los millones de españoles que viven en la miseria y en el umbral del hambre?. Así lo decía John Steinbeck: “Si tienes problemas o estás herido o necesitado… acude a la gente pobre. Son los únicos que te van a ayudar… los únicos”. “En donde haya una pelea para que los hambrientos puedan comer, allí estaré. Donde haya un policía pegándole a uno, allí estaré”. 

La necesidad más primaria del ser humano, como es el hambre, capaz de perturbar a cualquiera cuando aparece, es el motor de esta historia, las necesidades, la solidaridad, el amor o la honradez, son algunos de los adjetivos que deferían definir nuestra sociedad, pero nos hemos olvidado porque el corazón humano de los políticos se están secando… Me gustaría encontrar el corazón amigo…

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