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domingo, 30 de diciembre de 2012

SIN ESPERANZA ... ESTÁ ACABANDO 2012

Nuestros líderes  no provocan esperanza, ese sentimiento que nos ayuda a vivir, sabiendo que con el esfuerzo podremos alcanzar nuestros objetivos. Hoy día no tenemos líder de Estado que la proporcione, no avanzamos, es como tener el barco anclado, con mucho viento, pero no avanza; mucho esfuerzo de todos, sudando mucho, padeciendo, pero teniendo la sensación de que estamos estancados. Incluso en el discurso del Sr. Rajoy, renunciaba a creer que la política nos pueda dar una esperanza, y sin ella es muy difícil salir del túnel en que estamos metidos, no hay horizonte. Ni el Gobierno ni nuestros líderes son incapaces de darnos algo de luz y vislumbrar esa necesidad que tenemos los seres humanos para seguir viviendo. Nuestro país necesita de una terapia grupal para abstraernos de todo ese bagaje ideológico que se nos quiere imponer a costa de unos recortes en la educación, en la sanidad, en los avances sociales, en la justicia, etc…
Tenemos en estos términos políticos dos clases de perezas, una la física la que cuesta moverte, flojera que no es la que tiene el Gobierno, porque si creo que se hace esfuerzo; pero está la otra pereza, la pereza mental, la de buscar otras soluciones, la de saber que hay otras formas de hacer las cosas, la que no busca la solución en su diccionario ideológico,  la de pensar de otra manera, de que hay soluciones dialogadas, y no en la cerrazón con el peligro que conlleva el taponar la mente, y con esta forma de actuar en estos momentos de crisis, nos llevará a peores momentos que serían muy críticos para nuestro país. En nuestra política no hay vida, y sin vida no podemos tener esperanza. Tiene que haber,  y hay otras salidas a la crisis, ¿Por qué no se escucha al pueblo?, ¿es que todas las manifestaciones de los ciudadanos están manipuladas? ¿Es que los únicos poseedores de la verdad son los miembros del Gobierno con el Presidente a la cabeza?
El Sr. Rajoy en su balance pedía comprensión para él, pero nada para los ciudadanos que son los que realmente están sufriendo la crisis económica y la están pagando con lágrimas porque los están perdiendo todo. Que se baje este Gobierno de esa carroza del poder, engreídos cuando estaban en la oposición, de que solo con su presencia en el Gobierno la crisis se iba a solucionar, y ya vemos el resultado de su presencia: desolación,  desahucios, recortes en la sanidad, en la educación, en las pensiones, en todo aquello que habíamos alcanzado con mucho esfuerzo, etc .; rescatamos a los Bancos, rescatamos a los clubs de futbol ,aunque no ingresen sus deudas a la Hacienda Pública, y mientras los verdaderos ahorradores del país pierden sus pequeños ahorros de toda una vida con las “preferentes”, ¡que inmoralidad tan tremenda! ¿Por qué se nos engañan tal vilmente? ¿Dónde está la conciencia?
Usemos la palabra y tomemos conciencia, son nuestras únicas armas para este combate tan bestial …. Ante todo ello, ¿qué hacer? En palabras de  Dani Gómez-Olivé i Casas en su artículo
 ¿Quién controla el agujero de la deuda privada española?, nos dice: ”Ante un capital financiero que, aunque es el principal causante de la crisis por la que atravesamos, se siente todavía con fuerzas para culpabilizar al sector público de dicha crisis; ante un poder financiero que aprovecha la coyuntura de desconcierto que él mismo ha creado para aplicar su programa ideológico de recorte y privatización del sector público, para así aumentar sus márgenes de beneficios; la única respuesta posible pasa por la recuperación de la política por parte de la sociedad. En efecto, la respuesta se encuentra en el ejercicio de una democracia radical, que se establezca desde la ciudadanía. Aunque parezca utópico o inocente, en estos momentos de crisis es más necesario y urgente que nunca hacernos con el poder comunitario desde el pueblo, con el objetivo de lograr cambiar la correlación de fuerzas y, de esta manera, crear las condiciones para ejercer el cambio para que la economía esté al servicio de las personas, y no al revés”.
Tenemos todos que reaccionar mucho más activamente ante lo que está pasando. La sociedad civil tiene que estar unida y reaccionar. Los partidos de izquierda, de una vez por todas, ser contundentes, coherentes, transparentes, estar al lado de la sociedad civil, oponerse con todas sus fuerzas y con argumentos enérgicos, y no a medias tintas, contra esta voracidad del capitalismo financiero internacional y la falacia de los discursos políticos que lo sustentan. Debemos unirnos todos: los estudiantes, los parados, los jubilados, los sindicalistas, los agricultores, … Todo el mundo ha de unirse contra esta realidad.

lunes, 24 de diciembre de 2012

IMPOSTURAS LIBERALES EN LAS AULAS


Cuando estos últimos días hablamos de libertad, os traigo un documento de Xuan Cándano de la Revista ATLANTICA XXII, donde nos presenta el sentido de la libertad de la que se nos llena la boca muchas veces, pero no hemos penetrado en el interior de ella por el miedo a comprometernos con este mundo insolidario que estamos viviendo estos días.
“ No hay palabra de la que se abuse tanto como libertad. Los dictadores la tienen siempre en la boca. Con la libertad de la que alardeaba Franco la gente hacía chistes, como aquel que explicaba las razones por las que España era una, grande y libre, gracias a las quinielas.
–Una porque no hay otra, grande porque caben hasta los americanos y libre porque puedes escoger entre 1, X y 2. En su famoso viaje a la URSS en 1920, Fernando de los Ríos volvió horrorizado con aquella interrogación que le espetó Lenin, que hizo que intelectuales como aquel profesor de la Institución Libre de Enseñanza abrazaran al socialismo y aborrecieran al comunismo, intuyendo el totalitarismo que traía.
–¿Libertad, para qué?
Hay tan poco respeto a la libertad en España que los liberales son una minoría perseguida desde las Cortes de Cádiz, lo que supuso una guerra civil en la que faltaban demócratas en los dos bandos. Los liberales son un bien escaso en la historia de España, pero los impostores que se disfrazan con su ropaje ideológico son ahora legión y copan los Gobiernos. Quieren poco Estado –pero con mucha autoridad, no se vayan a desmadrar los pobres– y margen suficiente para sus negocios.
Puestos a adelgazar al Estado, ¿por qué no se aplican la dieta ellos mismos, como puede hacer la impostora liberal Esperanza Aguirre disolviendo la absurda y despilfarradora Autonomía de Madrid? Con su tono insolente, tan poco liberal, Esperanza Aguirre es de las que más apela a la libertad de enseñanza y de elección de centro para justificar la financiación de negocios educativos privados con dinero público. Y está dispuesta a ser insumisa ante la Justicia y saltarse la sentencia del Tribunal Supremo que excluye de los conciertos educativos a los colegios del Opus Dei que segregan a los alumnos por sexo.
Le ayudará otro conspicuo liberal, el ministro de Educación José Ignacio Wert, que modificará la ley para evitar que el Opus Dei pierda las millonarias aportaciones del Estado en sus colegios. Eso sí que es aplicar prácticas liberales: si la ley perjudica los negocios de los míos se modifica, que para eso están las mayorías absolutas. Los conciertos educativos son un escándalo del que se arrepiente Felipe González, que fue quien los parió como concesión a la Iglesia católica en los años ochenta, cuando la generación de los baby boom llenaba las aulas.
Y lo que era un privilegio excepcional, que solo existe en España, acabó convirtiéndose en una práctica generalizada que los beneficiarios tienen por un derecho.
Que con los recortes en la educación pública se mantenga la millonada de los conciertos, que son más de 5.000 millones de euros por curso, da que pensar en la desafortunada frasecita de Lenin. Cuando los ricos hablan de libertad, los pobres mejor escondemos la cartera.
Curiosos liberales éstos que arremeten contra las subvenciones, menos las que reciben ellos por enviar a sus hijos a colegios privados, caros, elitistas y en su mayoría religiosos, mantenidos por el Estado.
Pocas discriminaciones tan injustas y tan obvias como las de un currante que tiene a sus hijos en la enseñanza concertada, frente a un compañero que los tiene en la pública. Al primero lo subvenciona el Estado, el segundo le paga la subvención con sus impuestos.
¿Dónde está la izquierda, cautiva y desarmada como la España republicana en 1939, siempre a la defensiva y sin más ambición que resistir, incapaz siquiera de exigir el fin de unos privilegios que la crisis hace especialmente insoportables? ¿Por qué no se instalan los colegios concertados en las zonas rurales, donde cuando cierra una escuela cierra el pueblo, y donde tan necesitados están de servicios básicos como la educación? ¿Y por qué apenas tienen inmigrantes, a los que atiende solo la enseñanza pública, que pese a todo sigue siendo en España mejor que la privada?
En España hay libertad de elección de centro y más habría si se eliminaran los conciertos. La distorsión reside en que hay quien se tomó la libertad de que los demás le paguemos su enseñanza privada, generalmente con crucifijo.
Si los padres quieren enseñanza privada para sus hijos que la paguen, como la sanidad, que nadie reclama derechos para que el Estado le abone una operación en los hospitales del Opus Dei, aunque todo se andará, con lo sobrados que andan nuestros liberales. Y si no tienen dinero, que los colegios privados se lo perdonen o que cobren en función de las rentas de los padres.
A estos liberales de mentira les das la mano y te acaban tomando el pelo. Con total libertad”.

lunes, 17 de diciembre de 2012

NECESITO HAMBRE DE GENEROSIDAD COMO RECHAZO AL DOLOR ….


Necesito hambre de generosidad como rechazo al dolor ….
“El hambre es la sensación que indica la necesidad de alimento o gana y necesidad de comer. También puede ser escasez de alimentos básicos, que causa carestía y miseria generalizada o apetito o deseo de algo”, nos dice la Wikipedia.
Hace bastante años un amigo que estaba en Tanzania me decía que había visto como una madre era capaz de enterrar a sus hijos vivos, porque no podía verlos llorando y enfermos muertos de hambre, y aquello me impactó. Con nuestra visión de nuestro mundo occidental,  diríamos que porque tenía hijos si después los iba a enterrar, que porque no usaba anticonceptivos, o la marcha atrás. Qué fácil lo vemos desde aquí y que ingrato somos a la hora de juzgar a los que sufren de verdad.
Pero, hoy tenemos no solamente la necesidad de alimentos de muchos seres humanos, sino que vivimos con falta de cultura que nos haga seres generosos, hemos perdido nuestro libro de ruta porque hemos creado una sociedad que nos está destrozando poco a poco.
Quizás con los años veo el mundo de otra manera, o porque estoy trasladando mis sentimientos y emociones que he vivido, y aquellos recuerdos que me acompañan, no solo en estas fechas, sino a lo largo de la vida. Hoy estoy poniendo un grado de melancolía, así que pido perdón a mis lectores.
Sé que la vida no es fácil, es una carrera de obstáculos, que cuando lo vence, aparecen otros en el camino. El recorrido algunas veces se te hace muy largo, y provoca desesperanza. Uno se levanta y mira el horizonte y ve la vida con todos sus encantos, a los amigos que me dan su hombro para que descanse y me anime; la verdad que es una de las experiencia más gratas que he tenido, porque vas descubriendo los verdaderos amigos, y que aunque muchas veces no tengan palabras de consuelo, si tienen el calor que necesitamos las personas para seguir tirando del carro; y esto te ayuda a vivir y sonreír a la vida.
Nuestro mundo necesita comprender que el luchar, el amar hasta las últimas consecuencias sobre todo produce satisfacción por el deber cumplido, por eso permitidme en estos momentos del atardecer de la vida haberos expresado lo que uno lleva dentro, bueno o malo, pero es mi equipaje.
Os deseo que encontréis lo que buscáis ….

EL TRIUNFO DE LOS MEDIOCRES


  

Buscando en el diccionario encuentro la palabra “mediocre”; esta considerada como adjetivo la define como “la persona que no tiene capacidad para la actividad que realiza”; y en relación a esta definición os traigo un magnífico artículo de Forges que me ha hecho reflexionar :
“Quienes me conocen saben de mis credos e idearios. Por encima de éstos, creo que ha llegado la hora de ser sincero. Es, de todo punto, necesario hacer un profundo y sincero ejercicio de autocrítica, tomando, sin que sirva de precedente, la seriedad por bandera.

Quizá ha llegado la hora de aceptar que nuestra crisis es más que económica, va más allá de estos o aquellos políticos, de la codicia de los banqueros o la prima de riesgo.
Asumir que nuestros problemas no se terminarán cambiando a un partido por otro, con otra batería de medidas urgentes, con una huelga general, o echándonos a la calle para protestar los unos contra los otros.
Reconocer que el principal problema de España no es Grecia, el euro o la señora Merkel. 
Admitir, para tratar de corregirlo, que nos hemos convertido en un país mediocre. Ningún país alcanza semejante condición de la noche a la mañana. Tampoco en tres o cuatro años. Es el resultado de una cadena que comienza en la escuela y termina en la clase dirigente.
Hemos creado una cultura en la que los mediocres son los alumnos más populares en el colegio, los primeros en ser ascendidos en la oficina, los que más se hacen escuchar en los medios de comunicación y a los únicos que votamos en las elecciones, sin importar lo que hagan, alguien cuya carrera política o profesional desconocemos por completo, si es que la hay. Tan solo porque son de los nuestros.
Estamos tan acostumbrados a nuestra mediocridad que hemos terminado por aceptarla como el estado  natural de las cosas. Sus excepciones, casi siempre, reducidas al deporte, nos sirven para negar la evidencia.

- Mediocre es un país donde sus habitantes pasan una media de 134 minutos al día frente a un televisor que muestra principalmente basura.
- Mediocre es un país que en toda la democracia no ha dado un solo presidente que hablara inglés o tuviera unos mínimos conocimientos sobre política internacional.
- Mediocre es el único país del mundo que, en su sectarismo rancio, ha conseguido dividir, incluso, a las asociaciones de víctimas del terrorismo.
- Mediocre es un país que ha reformado su sistema educativo tres veces en tres décadas hasta situar a sus estudiantes a la cola del mundo desarrollado.
- Mediocre es un país que tiene dos universidades entre las 10 más antiguas de Europa, pero, sin embargo, no tiene una sola universidad entre las 150 mejores del mundo y fuerza a sus mejores investigadores a exiliarse para sobrevivir.
- Mediocre es un país con una cuarta parte de su población en paro, que sin embargo, encuentra más motivos para indignarse cuando los guiñoles de un país vecino bromean sobre sus deportistas.
- Mediocre es un país donde la brillantez del otro provoca recelo, la creatividad es marginada –cuando no robada impunemente- y la independencia sancionada.
- Mediocre es un país en cuyas instituciones públicas se encuentran dirigentes políticos que, en un 48 % de los casos, jamás ejercieron sus respectivas profesiones, pero que encontraron en la Política el más relevante modo de vida.
- Es Mediocre un país que ha hecho de la mediocridad la gran aspiración nacional, perseguida sin complejos por esos miles de jóvenes que buscan ocupar la próxima plaza en el concurso Gran Hermano, por políticos que insultan sin aportar una idea, por jefes que se rodean de mediocres para disimular su propia mediocridad y por estudiantes que ridiculizan al compañero que se esfuerza.
- Mediocre es un país que ha permitido, fomentado y celebrado el triunfo de los mediocres, arrinconando la excelencia hasta dejarle dos opciones: marcharse o dejarse engullir por la imparable marea gris de la mediocridad.
- Es Mediocre un país, a qué negarlo, que, para lucir sin complejos su enseña nacional, necesita la motivación de algún éxito deportivo.”

ANTONIO FRAGUAS DE PABLOS (FORGES)


lunes, 10 de diciembre de 2012

Declaración Universal de los Derechos Humanos (10 de diciembre de 1948)

Declaración Universal de los Derechos Humanos (10 de diciembre de 1948)

Según la Wikipedia, “Los derechos humanos son aquellas libertades, facultades, instituciones o reivindicaciones relativas a bienes primarios o básicos que incluyen a toda persona, por el simple hecho de su condición humana, para la garantía de una vida digna, sin distinción alguna de etnia, color, sexo, idioma, religión, orientación sexual, opinión política o de cualquier otra índole, origen nacional o social, posición económica, nacimiento o cualquier otra condición.[

Pues ayer domingo asistí a los actos que la Asociación Histórico-Cultural Torrijos 1831 hicieron en diversos escenarios de la ciudad de Málaga conmemorando el coraje de unos hombres en pro de las libertades que ahora gozamos. Pero estando en el último acto de la conmemoración del General Torrijos en la plaza de la Merced (que debería llamarse la plaza de la Libertad), sucedió un hecho reprobable e inhumano, y visto por cientos de personas que asistíamos; cuando después del discurso del Alcalde de Málaga, se excuso de que no podía quedarse por otros menesteres (aunque dudo que sea más importante que la libertad), se le acerco una mujer en una silla de ruedas con cierto grado de discapacidad para preguntarle sobre unos asuntos económicos que les han sido estafados, y en ese momento el Alcalde de Málaga ni le hizo caso y salió deprisa de la plaza de la Merced y se fue a su coche. En aquellos momentos la mujer desesperadamente cogió sus muletas y salió tras él, pero su minusvalía le impidió alcanzarlo, y el Alcalde no tuvo la valentía de escuchar a alguien que lo necesitaba; siempre creí que nuestros políticos están al servicio de los ciudadanos, pero volvemos a comprobar que sólo buscan votos y poder. Estos hechos fueron grabados para que vean la veracidad de los hechos (la mujer que veréis en el video va vestida de chaqueta azul y falda negra); y si hacen esto con quienes más lo necesitan, ¿qué harán con el resto de los seres humanos? Los que estábamos allí nos quedamos atónitos y sin palabras. En el último artículo que escribí hace unos días sobre “Las uvas de la ira”, decía John Steinbeck: “Si tienes problemas o estás herido o necesitado... acude a la gente pobre. Son los únicos que te van a ayudar... los únicos”. Entonces me pregunte, ¿dónde están los derechos humanos? Y me cayeron unas lágrimas por los ojos de rabia e impotencia.

martes, 4 de diciembre de 2012

ES FÁCIL MIRAR PARA OTRO LADO CUANDO LAS VICTIMAS NO SOMOS NOSOTROS



Es fácil mirar para otro lado cuando las víctimas no somos nosotros, pero cuando los que sufren están a nuestro lado y tienen que soportar salarios de miseria, condiciones infrahumanas de vida, odio y marginación, desahucios, entonces las cosas cambian, y solo es posible hacer la revolución.
Volví a recordar hace unos días un libro que cayó en mis manos hace muchos años, “Las uvas de la ira” de John Steinbeck en el que decía: “Y los grandes propietarios, los que deben ser desposeídos de su tierra por un cataclismo, los grandes propietarios con acceso a la historia, con ojos para leer la historia y conocer el gran hecho: cuando la propiedad se acumula en unas pocas manos, acaba por serles arrebatada. Y el hecho que siempre acompaña: cuando hay una mayoría que tiene hambre y frío, tomará por la fuerza lo que necesita. Y el pequeño hecho evidente que se repite a lo largo de la historia: el único resultado de la represión es el fortalecimiento y la unión de los reprimidos”.

John Steinbeck escribió su obra maestra Las uvas de la ira con 37 años, en 1939, al final de la Gran Depresión. Steinbeck obtuvo el Premio Nobel y el Pulitzer. John Ford hizo después una adaptación clásica al cine en 1941, con Henry Fonda. Es considerada como unas de las mejores 25 cintas en la historia de EE.UU. El libro fue también uno de los más prohibidos en la historia de ese país (a mi me costó mucho conseguirlo cuando empecé a tener conciencia social). Steinbeck fue estigmatizado como comunista y anticapitalista por mostrar apoyo a los trabajadores pobres. Algunas cosas nunca cambian, y los intereses acaudalados que controlan los medios tratan de alejar la culpa de nuestra depresión actual de sus actos fraudulentos. La novela representa una crónica de la Gran Depresión y un comentario sobre el sistema económico y social que la causó. La obra de Steinbeck sobre los trabajadores pobres reverbera con el pasar de las décadas. Escribió la novela en medio de la última Cuarta Crisis. Sus temas de la inhumanidad del hombre hacia el hombre, la dignidad e ira de la clase trabajadora, y el egoísmo y codicia de la clase acaudalada parecen verosímiles en la actualidad.

Steinbeck sabía hace setenta años quiénes eran los culpables. Sabemos quiénes son los culpables en la actualidad. Son los mismos. Los intereses bancarios acaudalados causaron la crisis y crearon el desastroso colapso que hasta ahora ha destruido 5 millones de puestos de trabajo. Steinbeck comprendió que la clase trabajadora pobre de este país tenía más dignidad y compasión por el prójimo que cualquier banquero de Wall Street a la busca de enriquecimiento a costa de la clase trabajadora.

“¿Cómo se puede asustar a un hombre que carga con el hambre de los vientres estragados de sus hijos además de la que siente en su propio estómago acalambrado? No se le puede atemorizar, porque este hombre ha conocido un miedo superior a cualquier otro”.

Sigue diciendo John Steinbeck que existe la inhumanidad del hombre hacia el hombre:

“Siempre me pareció extraño que las cosas que admiramos en los hombres, la bondad y la generosidad, la franqueza, la honestidad, la comprensión y el sentimiento acompañan al fracaso en nuestro sistema. Y esos rasgos que detestamos, nitidez, codicia, ambición, mezquindad, egoísmo, interés personal, son los rasgos del éxito. Y mientras los hombres admiran la calidad de las primeras, les gusta el producto de la segunda”

La novela de Steinbeck fue un fenómeno nacional. El libro aseguró a Steinbeck la admiración de la clase trabajadora, debido a la simpatía del libro hacia el hombre de a pie y su prosa accesible. Su libro fue elogiado, discutido, prohibido y quemado. Un libro sólo puede generar tanto calor si se acerca demasiado a una verdad que los que están en el poder no quieren que sea revelada. Las uvas de la ira hizo precisamente eso. Steinbeck quería culpar al que se lo merecía: “Quiero colocar una etiqueta de vergüenza sobre los hijueputa codiciosos que son responsables de esto”.

La tremenda concentración de la riqueza en manos de unos pocos significaba que la continua prosperidad económica dependía de las grandes inversiones y los gastos en lujo de los ricos.

Steinbeck se dio cuenta proféticamente de que el sufrimiento de la clase trabajadora no se debía al mal tiempo, a la mala suerte, o a las acciones de la clase trabajadora. Era causado por el abuso de poder e influencia en todo el país por parte de la acaudalada elite gobernante en su esfuerzo por enriquecerse por todos los medios. Circunstancias históricas, sociales, y económicas separan a la gente entre ricos y pobres, terratenientes e inquilinos, y los que están en roles dominantes luchan cruelmente por preservar sus posiciones.

“…y en los ojos de la gente se refleja el fracaso; y en los ojos de los hambrientos hay una ira creciente. En las almas de las personas las uvas de la ira se están llenando y se vuelven pesadas, cogiendo peso, listas para la vendimia”

Los sentimientos de Steinbeck respecto a la gente sobre la que escribía pueden ser resumidos en este pasaje: “Si tienes problemas o estás herido o necesitado... acude a la gente pobre. Son los únicos que te van a ayudar... los únicos”.

“En donde haya una pelea para que los hambrientos puedan comer, allí estaré. Donde haya un policía pegándole a uno, allí estaré”.

La necesidad más primaria del ser humano, como es el hambre, capaz de perturbar a cualquiera cuando aparece, es el motor de esta historia, las necesidades, la solidaridad, el amor o la honradez, son algunos de los adjetivos que definen a la familia

Se trata, por tanto, de una de las novelas fundamentales críticas con el sistema capitalista, por lo que hoy día no ha perdido validez en su lectura. Y de fondo esa idea de que las uvas de la ira están creciendo dentro de los seres humanos que sufren las inclemencias sociales de la época. De esos frutos, nacerá la vendimia definitiva, la lucha social y el despertar de un futuro más esperanzador. ¿No nos recuerda todo esto como si estuviera sucediendo en estos momentos, en pleno siglo XXI?